miércoles, 30 de noviembre de 2011

LA PATAGONIA DESCONOCIDA

Normalmente cuando uno cumple años recibe regalos de sus amigos. Esta vez quiero celebrar este día simbólico para mí (lo ideal sería celebrar el día de la concepción, pues es cuando la historia comienza, si es que realmente hay un principio..., pero eso va a ser más difícil!) regalándoos yo algo que, a su vez, es un maravilloso regalo que una extraordinaria mujer, viajera y comprometida, ha hecho a todos los cibernautas.

Ante la inminente destrucción de los mejores lugares naturales de la Patagonia Chilena por parte del proyecto aprobado por el gobierno de la Transnacional Hidroaysén, la fotógrafa Linde Waidhofer autoriza la difusión gratuita de su libro la Patagonia Desconocida como una forma de manifestar el rechazo y preocupación por lo que está ocurriendo en Chile.
El libro se puede descargar en pdf en:

Linde Waidhofer – Western Eye Photography
Fine-art landscape photography and wilderness photography by Linde Waidhofer, mountains and deserts of the West and Patagonia

Añado además alguno de los paisajes del Parque Natural Torres del Paine, éstas ya imágenes de mi cosecha, de ese inolvidable viaje con atardeceres y amaneceres de incendio en el que el viento dio una tregua y nos permitió contemplar las montañas reflejadas en el espejo de sus lagos, los guanacos se acercaron casi a comer de nuestra mano (y tuvieron el detalle de posar con el cóndor) y el huemul se dejó ver fugazmente, como una aparición en la noche. Un viaje a través de una tierra indómita que es misión de todos proteger para que nunca pierda su esencia.

M.G.

Torres del Paine. Patagonia Chilena. Agosto 2010












martes, 29 de noviembre de 2011

ES POSIBLE MEDITAR EN LOS ATASCOS? Una pequeña pista

Dicen que meditar es estar con lo que Es. Y que lo primero que pierde un meditador es la esperanza...
Ni pasado ni futuro atraparían entonces la atención de la mente meditativa... sólo el momento presente, el Aquí y Ahora.

Y, cómo se hace eso?

De las tres formas de meditación posibles: la meditación de pie (postura del árbol, Zan Zhuang o Ritsu Zen), la meditación en movimiento (gracias a la cual algunos pueblos indígenas desde la prehistoria son capaces de caminar, incluso de correr, enormes distancias sin descanso en estado de "trance"), y la meditación sentada, es esta última la más practicada.

Sentado en una silla, en un cojín, o sobre un banco al uso...? Piernas cruzadas en posición de loto, en medio loto, o Seiza? Manos en el regazo... posición de montaña o de valle? o sobre las rodillas... palmas hacia arriba o hacia abajo? O haciendo algún mudra? Y qué técnica? Hay que intentar dejar la mente en blanco? pero..., es eso posible?? O mejor me concentro en un pensamiento-sentimiento, de amor o perdón por ejemplo? O dejo los pensamientos pasar observándolos como nubes en el cielo? Uuuff... que lío!!

En lo que sí parece haber consenso es en que hay que procurar hacerlo en un ambiente relajado, silencioso, con temperatura constante y agradable, tal vez con una música suave de fondo, una velita y una varilla de incienso... Y que hay que persisitir para conseguir sus benéficos efectos fisiológicos y psicológicos (basta poner en el campo de búsqueda "beneficios de la meditación")... Entre ellos:

Reducción del stress, mayor tranquilidad y calma ante situaciones difíciles, mejoría del sueño y de la capacidad de concentración, mayor claridad y, con ello, mejora en la toma de decisiones y resolución de problemas (ocuparnos sin pre-ocuparnos), aumento de la creatividad, mejora de la autoestima, mayor facilidad de relación con los demás, reducción del diálogo interno (la cháchara mental),  desarrollo de una alegría natural, una capacidad para disfrutar de la vida aceptando sus circunstancias como un aprendizaje en vez de juzgarlas como buenas o malas... En definitiva, un cambio en la actitud hacia la Vida, una mayor presencia en el Presente (mirando hacia adelante lo justo para planificar el siguiente momento, y hacia atrás lo justo como para extraer los aprendizajes necesarios y enderezar el timón),... un acercamiento progresivo a ese etéreo y escurridizo estado que llamamos Felicidad.

Pero... qué pasa si no se dan esas circunstancias óptimas? Y, cómo conseguir el tiempo y la disciplina necesarias para meditar?
Bien pensado no sería muy difícil... bastaría con sustituir un rato de televisión por un rato de meditación. O incluso, porqué no, tal vez sea posible meditar en los atascos, o en la cola del supermercado... hacer de cada acto cotidiano un acto meditativo, ir acumulando así momentos de presencia en el Presente hasta que uno ya no meditaría para sentirse bien sino que meditaría porque se siente, está, bien...

Dejo aquí tres enlaces que me han llegado recientemente sobre el tema. Uno de ellos incluye una pequeña pista para conseguir, un día de estos, meditar en los atascos.

Mmmm... Me voy a meditar un ratito.



menteinfeliz
                                                                                                                            
Mente que divaga, mente infeliz.


medita
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/...




One moment meditation

domingo, 20 de noviembre de 2011

DESDE LOS AFECTOS. Un regalo...

Hoy aquí amaneció una lluviosa mañana de otoño, de esas en las que gusta asomarse al ventanal con una taza de té en la mano y sentir, más que ver, el paso de la estación en los árboles..., escuchar el golpeteo de la lluvia dentro de uno, más que en el tejado..., dejarse caer, planeando, con una hoja seca evocando, tal vez, un paseo por el parque, el calor de un abrazo, la ternura de una mirada... momentos que no volverán pero que, como esas hojas, alimentarán una tierra en la que germinarán luego nuevas semillas, una nueva primavera, cuando corresponda...

En esas estaba cuando una buena amiga me ha hecho este regalo que comparto aquí. Un puñado de reflexiones y de hojas secas para dejarlas posarse dentro y germinar desde la comprensión de que solo la Vida establece normas. Nosotros sólo podemos derribar nuestros muros, no cerrar puertas y construir puentes... es el único hacer posible. Lo demás es dejar que la Vida haga, no resistirse a Ella, respetar sus ritmos y aceptar sus sabias normas ocultas... Rendirse a lo que Es.

Que lo disfrutéis.



viernes, 11 de noviembre de 2011

DESIERTO BLANCO EGIPCIO. El Silencio y la mágica Luna Azul

Emprendimos una frenética carrera hacia el oeste a traves de una vasta extensión desértica surcada, aquí y allá, por las sinuosas rodadas de los vehículos que nos habían precedido, alguno de los cuales aún podía intuirse por su estela de polvo. Nos habíamos entretenido mucho en las paradas y llegábamos tarde a nuestra cita con el último atardecer del año.

Demasiado movimiento y polvo para hacer fotos... Así que me dediqué a capturar con la retina las instantáneas de aquel fantástico y sorprendente lugar en el que parecía que una Fuerza gigantesca e inteligente hubiera dado rienda suelta a su caprichosa y delirante imaginación creando un campo de juegos que la luz crepuscular transformaba por momentos en un campo de sueños, una mágica Jauja: Aquí un montón de champiñones, allá un grupito de milhojas y hojaldres, al fondo unos colosos como moais de perfil inquietante...

Cuando llegamos arriba de la colina-duna el Sol acababa de caer a plomo tras el horizonte. Nuestros guías, que se desvivían por hacernos más inolvidable, si cabe, el viaje, comenzaron a discutir contariados en un árabe rapidísimo.
Recordando el atardecer de Atacama y las palabras de Pablo me giré... y no pude contener un grito: "Mirad!! La Luna!!"
Una Luna enorme y anaranjada había emergido, como un sol nocturno, por el Este a la vez que el Sol se ponía.
Después de un rato de entusiasta contemplación y, esta vez sí, fotos, me descalcé y bajé hacia el campamento deslizándome por la arena, sintiendo su fresco y suave masaje en mis plantas. Abajo habían comenzado ya los preparativos de la celebración, bajo la luz de esa mágica "Luna Azul".

El banquete fue suculento, y las tradicionales uvas un poco caóticas como suele ocurrir en estos casos en que no hay campanadas y uno no sabe si celebrar el tránsito a la hora local o a la patria... o a ambas, que es por lo que se decantan los más animados.
Yo preferí, tras los brindis, dar un paseo para bajar la cena y disfrutar de aquel impresionante escenario de noche americana. La luz de la luna hacía refulgir las blancas formaciones rocosas. No iba a hacer falta usar el frontal...

Tras un buen rato de caminata llegué a uno de esos montones de azúcar glaseada y trepé con cuidado de no quebrar la piedra, de consistencia casi tan frágil como el dulce material. La panorámica desde ahí era alucinante... Todo brillaba bajo un cielo de color intenso -azul de Voronet pensé, recordando el color de los frescos de ese monasterio de los Cárpatos-. Un soplo de brisa trajo el eco de una celebración lejana, y luego el aire paró y se hizo el silencio. En él se manifestaron otros sonidos sutiles: el gorgoteo de mis intestinos, el suave roce del aire al entrar por el tubo de mi tráquea y bronquios, el zumbido de la sangre latiendo en mis sienes... Luego hasta esto cesó. Todo se detuvo en una atmósfera congelada, irreal. El Silencio era mayúsculo, ominoso, sobrecogedor, y la sensación como de estar dentro de un sueño, en una burbuja, en un mundo aparte... en la Nada.

No sé cuánto tiempo estuve impregnándome de esa sensación... Salí de ella poco a poco y emprendí un regreso que resultó un tanto difícil pues por momentos perdí las referencias y tuve que volver sobre mis pasos varias veces conteniendo el miedo, intentando confiar en encontrar el camino... Respiré con alivio cuando llegué al campamento y me metí en el saco, con la luna como techo. Así recibí el año...

Cuando desperté en el primer día del 2010 -el primer día del resto de mi vida, pensé-, la Luna estaba a punto de ponerse y el Sol de salir.
Así que, silenciosamente, dí las gracias por haber podido vivir toda esa magia y me despedí de ella: "Hasta el 2028, Luna Azul..." Insha´Allah!!!

M. G.

Egipto. Desierto Blanco. Diciembre 2009/ Enero 2010


ciencia.nasa.gov/science-at-nasa/2009/29dec_bluemoon - En caché














                   















miércoles, 9 de noviembre de 2011

LA MÁSCARA Y EL ESPEJO


Hace unos quince años escuché por primera vez a una cantante de música celta: Loreena McKennitt. 
Me cautivó su voz vibrante, cristalina, la riqueza instrumental y el aire evocador de otras culturas y otras tierras de sus melodías, que iban mucho más allá del mundo celta.
Su música traduce una búsqueda continua, un perpetuo aprendizaje, un "viaje vital" cuya filosofía tantos viajeros comparten... como bien dice en El Libro de los Secretos: "Un buen viajero no tiene planes fijados, ni trata, antes de partir, de llegar a sitio alguno. En su travesía incorpora nuevos amigos y llega a descubrir destinos nunca jamás imaginados".

Su música, desde entonces, me ha acompañado en mis "viajes": Ha sido la banda sonora en mi Ruta de la Seda, ha guiado mis pasos por Estambul, ha marcado la seducción de un baile, el inicio de una pasión, la emoción de una despedida, el recuerdo de una amistad, de una escucha compartida, la melancolía de una tarde lluviosa, los colores de un atardecer, la evocación de ciudades invisibles leídas e imaginadas... Y me ha movido a la reflexión sobre el sentido de todo ello. Sobre todo otra de sus obras: "La Máscara y el Espejo".

Con cuántas máscaras nos relacionamos con los demás, nos presentamos ante el mundo...? Somos conscientes de ellas o nos hemos acostumbrado tanto a llevarlas que no las distinguimos de nuestra propia piel? Seríamos capaces de quitárnoslas y mirarnos en el espejo de la realidad tal cual somos, a "cara descubierta"? Es posible? Es deseable? Y qué pasaría si todos hiciéramos eso? Sería soportable tanta "verdad"? O basta con el juego de espejos que proyectamos y provocamos los unos sobre los otros y lo que nos muestra del otro y de nosostros mismos?
En fin...

Selecciono tres temas de ese CD, no tal vez los más hermosos, pues todos lo son, sino los más significativos para mí. Ahí van...



Marrakesh Night Market


The Mystic´s Dream

                                           
 The Dark Night of the Soul